Ginecologia de la infancia y la adolescencia

Según las actuales recomendaciones se deben comenzar los controles citológicos a la edad de 25 años. Sin embargo existen procesos en la niñez y en la adolescencia que pueden requerir evaluación ginecológica.

Obtener la información, conocer las vivencias personales del problema y realizar una correcta evaluación requiere adaptar la entrevista y la exploración a las particularidades y a las limitaciones de cada paciente. Recordar que las niñas han de acudir con la vejiga llena para la práctica de ecografía abdominal en el caso que se precise esta exploración complementaria.

Los principales cuadros que pueden precisar consulta ginecológica en la infancia y adolescencia son:

Anomalías congénitas 

En muchas ocasiones será el pediatra quien diagnostique estas alteraciones y requiera de nuestra evaluación para completar su diagnóstico y realizar tratamiento.

La imperforación de himen puede diagnosticarse a la edad de comenzar con la menstruación al presentar dolor mensual sin que haya aparecido la regla, por acumulación de sangre en la vagina.

Pueden aparecer también tabiques completos o incompletos a nivel vaginal que requieran tratamiento quirúrgico en este periodo.

Habrá que descartar anomalías del desarrollo de los órganos genitales e incluso trastornos genéticos en aquellas niñas que no hayan tenido su primera regla o no hayan presentado desarrollo de los caracteres sexuales, como el vello o el desarrollo mamario a las edades en que debían haber evolucionado.


Patología infecciosa 

Los picores y las infecciones vulvo-vaginales representan un motivo frecuente de consulta en este periodo, especialmente por los juegos infantiles sentados sobre pavimentos o suelos arenosos. Resulta de especial trascendencia en estos cuadros orientar bien el diagnóstico y una cuidadosa evaluación para realizar tratamientos antibióticos sólo cuando se encuentren correctamente indicados. Se deben potenciar las medidas higiénicas y de salud específicas a esa edad.


Patología endocrinológica 

En el periodo de transición de niña a mujer pueden objetivarse alteraciones hormonales, bien funcionales o bien por defecto cromosómicos.

Se denomina pubertad precoz al desarrollo de los caracteres secundarios antes de los 8 años. Debe realizarse un adecuado diagnóstico hormonal con una correcta valoración de los órganos sexuales para orientar el tratamiento a la causa que origina el problema.

Ocasionalmente pueden producirse hemorragias que generalmente son funcionales y que ceden con tratamiento médico.


Asesoramiento anticonceptivo y prevención de enfermedades de trasmisión sexual 

El embarazo no deseado constituye un problema de salud en nuestro entorno. Las relaciones sexuales comienzan cada vez a edades más tempranas. Concienciar a las adolescentes del riesgo de embarazo y de enfermedades de trasmisión sexual que pueden contraerse por esta vía es una responsabilidad compartida entre padres y profesionales de la salud. 

Resulta imprescindible en la evaluación ginecológica de los trastornos en la infancia y en la adolescencia conocer el funcionamiento hormonal y descartar los raros tumores que pueden ocurrir y que generalmente se manifestarán por alteraciones hormonales o hemorragias.

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